Mary Elizabeth Williams sobre el Premio Nobel James Allison

“Breakthrough”, James Allison se divierte y cura el cáncer

El premio Nobel habla sobre su nuevo documental y la revolución  en el tratamiento del cáncer.

Mary Elizabeth Williams

27 de septiembre de 2019 10:00 PM (UTC)

El Dr. James Allison no luce bien. El acérrimo fanático de Willie Nelson muestra un enmarañado cabello canoso  y toca la armónica con su banda de blues. La prensa lo ha descripto como un “tejano inquietante”. También es un premio Nobel, un hombre cuya fe y curiosidad  inquebrantables sobre el sistema inmune humano lo han conducido a uno de los desarrollos más revolucionarios en la investigación del cáncer de los últimos cien años. ¡Ah, y me salvó la vida!.

Hace ocho años, después de un diagnóstico de melanoma en Estadio 4, me convertí en uno de los primeros sujetos humanos de un ensayo clínico alternativo que Allison dirigía en el Hospital Memorial Sloan Kettering. El ensayo adoptaría un enfoque inusual, estimulando mis células T para que reconocieran y destruyeran mis alocados tumores que crecían a gran velocidad. Doce semanas después, estaba libre de cáncer.

Ha habido muchos más éxitos alentadores como el mío en los últimos años, gracias a los ensayos clínicos y las aprobaciones de la FDA para enfoques innovadores del cáncer con base ​​en el sistema inmunitario. Y el Dr. Allison ahora es el tema de un nuevo documental del director Bill Haney, narrado por Woody Harrelson,  el nativo de Lone Star State, documental que lleva el nombre apropiadamente simple de “Breakthrough” ( en castellano Avance o Descubrimiento). Nos propone una inmersión profunda en la fascinante ciencia de la inmunoterapia, y  el retrato de un iconoclasta que siempre creyó que había otra forma de tratar el cáncer más allá de la trifecta tradicional, y no confiable, de quimioterapia, radiación y cirugía.

La última vez que vi a Jim Allison fue hace un año, cuando fue a Nueva York para recibir el Premio Dr. Paul Janssen a la Investigación Biomédica. Esa noche hubo mucho ruido en la sala alrededor de que este premio podría ser el preludio del Nobel. Efectivamente, unas semanas más tarde, Allison se encontraba de pie en un escenario junto al rey de Suecia. “Breakthrough” captura la electricidad de ese momento, y luego va hacia atrás en el tiempo mostrando cuánta frustración, desasociego, fracaso, ajetreo, tenacidad y colaboración llevaron a él. Hace poco hablé con Allison por teléfono sobre la nueva era del cáncer y el largo viaje de Alice a Estocolmo.

 

Sé mucho sobre usted y su historia, pero tengo curiosidad por cómo surgió esta película y su aparición oportuna en relación con los anuncios del Premio Nobel.

Bill me envió un correo electrónico hace unos dos años. Me lo presentaba un amigo común, el biólogo del cáncer Tyler Jacks del MIT. Bill estaba buscando algo, un tema unificador. Pensaba en los medicamentos contra el cáncer,  según me sugirió Tyler. Empezamos a hablar mucho antes de los premios. Vino a Houston. Pasó mucho tiempo filmando, conociéndome y hablando en diversos lugares. En realidad la filmación terminó cuando se anunció el Nobel. Todo lo demás ya había sido filmado, pero  el premio constituía un final adecuado para la película, supongo.

Se trata de una exploración íntima de su vida, su familia, sus pérdidas, sus matrimonios. ¿Tuvo alguna duda sobre hacer algo así? Además es un hombre de la medicina. La gente espera, creo, un cierto grado de desapego de las personas en el mundo médico. El documental  es muy personal.  Es muy crudo y sin protección, usted toma cerveza y juega con Willie Nelson.

Una de las cosas que Bill quería que hiciéramos, y de hecho estoy de acuerdo, era tratar de lograr una representación precisa de cómo son los científicos y cómo es hacer ciencia. No voy a decir que mi forma de encararla o mi experiencia es generalizable a todos, pero el punto es que puedes hacer ciencia y divertirte. [Pero] sin duda tienes que ser imparcial al sopesar la evidencia y al sopesar los datos a la hora de hacer un diagnóstico sobre un paciente. Lo mismo es cierto cuando se investiga. Creemos que existen cosas como los hechos, y hay que entender los hechos correctamente. Las opiniones no importan. Sí los datos, los datos.

Y luego está el lado humano. Esta película trata sobre la pasión y el impulso personal no solo de usted, sino de todos en esta historia. Estaba allí en las trincheras cuando muy pocas personas creían en el poder de la inmunoterapia. Había que convencer en oficinas y pasillos para obtener apoyo financiero y para llevar a cabo la investigación. ¿Qué se siente ahora? ¿Siente que tal vez todo podría haber sucedido más rápido si hubiéramos contado con más personas que tuvieran más fe?

Cuando hacíamos  los primeros trabajos, todo era ciencia básica. Nadie podría criticar eso. Intentábamos entender cómo funcionan las células T. Al llegar al punto de decir: “Bueno, vamos a hacer inmunoterapia” es cuando empieza a surgir el escepticismo de los biólogos y oncólogos del cáncer.

Con el tiempo, intenté invertir los términos. En lugar de decir “Mirá, estamos buscando una cura para el cáncer”, dije “Mirá este mecanismo que hemos descubierto. Mirá lo que podemos hacer con él”. Eso dio vuelta la cuestión, tanto en lo que concierne a nuestro enfoque sobre cómo hacer ciencia como al de cómo tratar de transmitirlo a la gente.

No quería comenzar diciendo: “Voy a mostrarle cómo vamos a curar el cáncer”. Es esperable que la gente respondiera de inmediato: “Oh, sí, claro. Aquí vamos de nuevo con un poco más de esta basura inmunológica”. Entonces,” Está bien, déjame mostrarte algo aquí. Algo realmente genial acerca de cómo se regulan las células T. Hemos encontrado un pequeño espacio donde un sistema integrado puede detener la respuesta. Si logramos descubrir cómo desencadenar eso, dejar que el sistema inmunitario se debilite, la parte cancerosa se encargará de sí misma. Imagina eso.”

¿Puede explicar por qué la inmunoterapia solo parece funcionar en este momento en ciertos tipos de cáncer y por qué solo parece funcionar en este momento en ciertas personas? Todavía no hemos llegado al punto donde sea la bala mágica. Fue mágica para mí, pero esto sigue siendo inusual.

Vayamos un poco para atrás, pues no estamos haciendo nada para atacar directamente el cáncer, sino más bien para manipular el sistema inmunitario. En el mundo real no hay un único cáncer. Se trata de muchas enfermedades diferentes. Algunos, como el melanoma, ya han atraído la atención del sistema inmune. Están fuertemente infiltrados con células inmunes pero éstas simplemente no pueden hacer su trabajo. El melanoma y otros tipos de cáncer, particularmente los causados ​​por carcinógenos como el tabaco o la radiación ultravioleta, presentan muchas, muchas mutaciones en las células. El hecho de que algunos de estos cánceres presenten tantas mutaciones es lo que los hace en gran medida resistentes a la terapia por los medios más convencionales. El sistema inmune realmente se nutre de la diversidad y la heterogeneidad. Probablemente, algunos de los cánceres que tienen menos mutaciones no tengan tantos antígenos objetivo. Esa es una razón por la que no responden tan bien.

El cáncer de próstata, por ejemplo, aunque ahora estamos obteniendo respuestas para la próstata. Estamos recién en el comienzo. En otros tumores como el glioblastoma y el cáncer de páncreas, que son particularmente difíciles, hay muchos aspectos individuales que los convierten en objetivos difíciles. Tienen sus propios mecanismos de defensa que ayudan a protegerlos. Esta es una nuez más difícil de roer, pero la estamos estudiando. En la actualidad no es solo lo que atañe a las aprobaciones para el melanoma, por cierto. Es el melanoma, el cáncer de pulmón de células no pequeñas, de células pequeñas, el cáncer de riñón, el cáncer de vejiga, el linfoma de Hodgkin, el cáncer de cabeza y cuello, el carcinoma de células de Merkel. La lista sigue y sigue.

 

Hace unos años, el tipo de diagnósticos que tenían personas como yo era solo una sentencia de muerte. Por cierto, como paciente, no entendía la inmunoterapia, porque antes el lenguaje común del cáncer  era: “Todo el mundo hace quimioterapia, todos hacen rayos”. ¿Cree que eso está cambiando? ¿Cree que los pacientes se están volviendo más sofisticados?

Creo que sí, y también creo que nosotros nos estamos volviendo más sofisticados. Los oncólogos por ejemplo. Nos van a llamar para obtener biopsias de tumores y comenzar a diseccionarlos, en términos de cómo se están dando las cuestiones celulares y moleculares y cómo cambian cuando interviene la inmunoterapia. Estamos comenzando a aprender cómo pasar de una respuesta del 30% al 40%, como estamos viendo ahora en el cáncer de riñón. Estamos aprendiendo cómo con extremo cuidado comenzar a construir sobre eso para elevar la respuesta. Tal vez al estudiar lo que está sucediendo podamos lograr en un melanoma una cercana al 100%, tal vez podamos aumentarla en  algunos de los otros tipos de cáncer. En la película, la pregunta era “¿Funcionará esto?”. Ahora la pregunta es ¿cómo podemos trabajar en más tipos de cáncer a frecuencias más altas?

Lo que hacemos ahora es una especie de enfoque de traducción inversa. Antes, veíamos lo que le sucedió al ratón en el laboratorio y luego se lo llevábamos a la gente. Ahora estamos viendo y mirando lo que le está pasando a la gente. Volvemos a la mesada de laboratorio con tejidos humanos y vemos qué cambia, y tal vez podamos modelar eso en algunos casos en animales para estimar “¿Funciona esto en esta situación?” Estamos constantemente en proceso del laboratorio a la clínica, de la clínica de nuevo al laboratorio y otra vez del laboratorio a la clínica. Estamos tratando de acelerar ese ciclo tan rápido como podamos. Es decepcionante que no estemos al 100% para la mayoría de los tipos de cáncer, o  incluso al 50%. Podemos lograrlo, creo.

Hay algo que aprendí del [pionero investigador en inmunoterapia] Lloyd Old. Siempre decía: “Tendrías que aprender algo de cada paciente”. Así que aquí es donde estamos ahora. No se trata solo de tratar pacientes, buscar señales clínicas o no, y seguir adelante. Sino más bien, “¿Qué pasó? ¿Cuáles son las moléculas que cambiaron? ¿Cuáles son las células que cambiaron? ¿Cuáles son buenas? ¿Cuáles son malas? ¿Cómo saber lo máximos posible sobre esto? “Es un momento emocionante, y soy realmente optimista acerca de estas combinaciones para mejorar las cosas.

Salvó mi vida. Me salvó la vida cuando las perspectivas no eran buenas. Fue muy conmovedor para mí cuando cerca del final de la película lee la carta de una mujer cuyo esposo estuvo bajo tratamiento. Todavía toma esto muy personalmente. Lo vi en ocasión de recibir los Premios Janssen, estaba con lágrimas y conmovido. Esto sigue siendo una experiencia de persona a persona para usted.

Absolutamente. Llegué a conocer muy bien a Sharon Belvin [historia de éxito de los primeros ensayos clínicos]. Solo decir: “Guau, aquí está, muchos años después con una familia y todo, después de no tener nada que esperar”, de eso se trata.

Esta es una película que muestra mucha decepción y mucho fracaso. Lo que se cuenta de la medicina a menudo es: “Tenemos estos medicamentos caros y estos protocolos y la industria farmacéutica, he aquí los grandes malvados”. Lo que rara vez se entiende es la cantidad de fracaso y la cantidad de tiempo que lleva a un avance científico como éste. ¿Fue una prioridad para usted contar la historia?

Por lo general lo es. Lo que trato de decir es: “No es cuestión de entrar y  sin más demostrar algo. La forma en que funciona la ciencia es que primero intentas refutar algo y, si no puedes refutarlo, tal vez eso sea correcto”. Estás equivocado la mayor parte del tiempo y tienes que acostumbrarte a eso, pero aprendes de los errores.

La película hace un gran trabajo por capturar algunos de los principales momentos frustrantes en el camino. Comenzamos a tomar muchas rutas secundarias, y no funcionaron, así que retrocedimos, reagrupamos y comenzamos de nuevo. Así es como funciona. Si realmente estás haciendo cosas de vanguardia, no sabes cuáles son las respuestas correctas cuando formulas la pregunta. De lo contrario, sería fácil de mostrar. Entonces solo tienes que persistir. La gente dice: “¿Cuándo comenzaste este trabajo?” Creo que el primer artículo que publiqué relevante para esto fue  de 1982.

¿Cuál es el objetivo final? ¿Cuándo descansará, Jim Allison?

No lo sé. En este momento, el objetivo es seguir construyendo sobre lo que tenemos que tratar de llevarlo a más personas. Supongo que descansaré cuando no tenga suficiente energía o el cerebro para seguir haciendo contribuciones.

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